Creo que la creatividad es necesaria para poder ser aplicada en todos los ámbitos de nuestra vida.
Pero llegar a ser artista, ah! Pocos son los elegidos!
Yo también quería ser artista, Concha Velasco lo consiguió… mi madre me llamaba artista desde pequeña porque yo pintaba, manipulaba arcilla, escayola y todo tipo de materiales en la mesa de la cocina para no manchar… bailaba por toda la casa de espejo en espejo a ritmo de Tchaikovski y vivía con un mallot y unas medias de ballet por debajo de mi uniforme del colegio… llevaba mi precioso moño lleno de horquillas y me desplazaba de puntillas por el mundo… estaba deseando que mis padres se fueran de casa los sábados y domingo por la tarde para ponerme el mallot y desmelenarme con Elvis Presley, bueno, con una cinta de Elvis en un radiocasete de esos… os acordáis… si querías escuchar la misma canción para rectificar un paso o simplemente porque te gustaba solo tenías que rebobinar, encontrar el comienzo y ya está… ja, ja… sólo eso… pero paciencia había mucha, ilusión muchísima, energía a borbotones y por supuesto creatividad, mucha creatividad!
Ah, qué tiempos aquellos…
Y lo que en un principio es muy bonito y hace mucha gracia a padres y familiares, “mira la niña qué artista es”… a medida que vas creciendo deja de tener tanta gracia ya que todos saben que vivir del arte es muy difícil o cuando menos imposible… aquí las supertacañonas harían sonar la campana y tu tiempo ha terminado…
Comienzan las amenazas: “Si no estudias te desapuntamos de ballet y pintura”… Llamada de dirección del colegio: “Señorita Garrido, sabemos que lo suyo son las artes, pero tiene que bajar de las nubes y ponerse a estudiar”. La tutora también quiso poner su granito de arena: “Garrido, usted puede más”. Y lo peor llegó cuando las amenazas se iban convirtiendo en hechos… desapareció la pintura y más tarde el ballet… colgué mi último par de zapatillas de punta en la cabecera de mi cama… Y mi mundo se desmoronó llevándome con él…
Creo que la historia se merece un final feliz, venga… Mi mundo y yo se reconstruyeron al poder unir Arte y Terapia en una sola profesión y a mi mundo y a mí en una sola persona ARTETERAPEUTA, gracias al ARTETERAPIA he encontrado dónde conocerme, expresarme y además ayudar a otros. MUCHAS GRACIAS.