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15 de marzo de 2014

Quién te hace sufrir? No eres tú, soy yo - Por Viktor Frankl


Fragmento de un ensayo de Viktor Frankl, neurólogo, psiquiatra, sobreviviente del holocausto y el fundador de la disciplina que conocemos hoy como Logoterapia.

No eres Tú, soy Yo...
¿Quién te hace sufrir? ¿Quién te rompe el corazón? ¿Quién te lastima? ¿Quién te roba la felicidad o te quita la tranquilidad? ¿Quién controla tu vida?...
¿Tus padres? ¿Tu pareja? ¿Un antiguo amor? ¿Tu suegra? ¿Tu jefe?...

Podrías armar toda una lista de sospechosos o culpables. Probablemente sea lo más fácil. De hecho sólo es cuestión de pensar un poco e ir nombrando a todas aquellas personas que no te han dado lo que te mereces, te han tratado mal o simplemente se han ido de tu vida, dejándote un profundo dolor que hasta el día de hoy no entiendes.

Pero ¿sabes? No necesitas buscar nombres. La respuesta es más sencilla de lo que parece, y es que nadie te hace sufrir, te rompe el corazón, te daña o te quita la paz. Nadie tiene la capacidad al menos que tú le permitas, le abras la puerta y le entregues el control de tu vida.

Llegar a pensar con ese nivel de conciencia puede ser un gran reto, pero no es tan complicado como parece. Se vuelve mucho más sencillo cuando comprendemos que lo que está en juego es nuestra propia felicidad. Y definitivamente el peor lugar para colocarla es en la mente del otro, en sus pensamientos, comentarios o decisiones.

Cada día estoy más convencido de que el hombre sufre no por lo que le pasa, sino por lo que interpreta. Muchas veces sufrimos por tratar de darle respuesta a preguntas que taladran nuestra mente como: ¿Por qué no me llamó? ¿No piensa buscarme? ¿Por qué no me dijo lo que yo quería escuchar? ¿Por qué hizo lo que más me molesta? ¿Por qué se me quedó viendo feo? y muchas otras que por razones de espacio voy a omitir.

No se sufre por la acción de la otra persona, sino por lo que sentimos, pensamos e interpretamos de lo que hizo, por consecuencia directa de haberle dado el control a alguien ajeno a nosotros.

Si lo quisieras ver de forma más gráfica, es como si nos estuviéramos haciendo vudú voluntariamente, clavándonos las agujas cada vez que un tercero hace o deja de hacer algo que nos incomoda. Lo más curioso e injusto del asunto es que la gran mayoría de las personas que nos "lastimaron", siguen sus vidas como si nada hubiera pasado; algunas inclusive ni se llegan a enterar de todo el teatro que estás viviendo en tu mente.

Un claro ejemplo de la enorme dependencia que podemos llegar a tener con otra persona es cuando hace algunos años alguien me dijo:

"Necesito que Enrique me diga que me quiere aunque yo sepa que es mentira. Sólo quiero escucharlo de su boca y que me visite de vez en cuando aunque yo sé que tiene otra familia; te lo prometo que ya con eso puedo ser feliz y me conformo, pero si no lo hace... siento que me muero".

¡Wow! Yo me quedé de a cuatro ¿Realmente ésa será la auténtica felicidad? ¿No será un martirio constante que alguien se la pase decidiendo nuestro estado de ánimo y bienestar? Querer obligar a otra persona a sentir lo que no siente... ¿no será un calvario voluntario para nosotros?

No podemos pasarnos la vida cediendo el poder a alguien más, porque terminamos dependiendo de elecciones de otros, convertidos en marionetas de sus pensamientos y acciones.

Las frases que normalmente se dicen los enamorados como: "Mi amor, me haces tan feliz", "Sin ti me muero", "No puedo pasar la vida sin ti", son completamente irreales y falsas. No porque esté en contra del amor, al contrario, me considero una persona bastante apasionada y romántica, sino porque realmente ninguna otra persona (hasta donde yo tengo entendido) tiene la capacidad de entrar en tu mente, modificar tus procesos bioquímicos y hacerte feliz o hacer que tu corazón deje de latir.

Definitivamente nadie puede decidir por nosotros. Nadie puede obligarnos a sentir o a hacer algo que no queremos, tenemos que vivir en libertad. No podemos estar donde no nos necesiten ni donde no quieran nuestra compañía. No podemos entregar el control de nuestra existencia, para que otros escriban nuestra historia. Tal vez tampoco podamos controlar lo que pasa, pero sí decidir cómo reaccionar e interpretar aquello que nos sucede.

La siguiente vez que pienses que alguien te lastima, te hace sufrir o controla tu vida, recuerda: No es él, no es ella... ERES TÚ quien lo permite y está en tus manos volver a recuperar el control.

"Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: La última de las libertades humanas-la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino- para decidir su propio camino".

5 de marzo de 2013

DÓNDE ESTÁ LA FELICIDAD?



Libros sobre felicidad, secretos para ser feliz… incluso brebajes y elixires, se venden y se ofrecen desde tiempos inmemoriales. A quién no le gustaría tener el secreto de la felicidad, el elixir de la eterna juventud, o al menos ese maravilloso filtro llamado “angel´s kiss” para las fotos realizadas con iphone que te hace más joven, guapa y maravillosa en un momento, lo colocamos a modo de velo delante de los ojos de aquellos que nos miran… y voilá! pero a pesar de ello, aunque pudiéramos engañar a los demás, jamás podremos engañarnos a nosotros mismos, al menos no a nuestra esencia, no a nuestro auténtico ser.


Ya que si intentamos engañarnos (y lo hacemos constantemente), entramos en lucha, dejamos de vernos, de atendernos, de escucharnos, de cuidarnos,… cuántas luchas en diferentes frentes tenemos abiertas en este momento?  voy o no voy… lo dejo o no lo dejo… me lo como o no… acepto o no… se lo quito o no… me enfado o no… lo pido o no… le digo o no… Un sinfín de chácharas internas y a veces externas… porque unos más que otros contamos lo que nos ocurre aburriendo, dejando impasible o entreteniendo al personal. Y contarlo es bueno, hablar de ello es bueno y escuchar también, escuchar lo que el otro tiene que decirnos acerca de su experiencia sobre ese tema o sobre otro… qué más da, hablando nos enriquecemos, escuchando, dialogando, intercambiando, compartiendo… es una de las razones por las que tanto éxito tienen las redes sociales e internet, nuestra necesidad como seres humanos de intercambiar información, de comunicarnos, de compartir y es también lo que nos diferencia de otras especies.


Todas estas luchas ocurren en nuestro interior entre mente y corazón, que curiosamente aun perteneciendo a la misma persona, no suelen estar de acuerdo, además tenemos tendencia a escuchar más a nuestra mente que a nuestro corazón. Cómo llegar al punto medio… he ahí la cuestión! Para complicar un poco más la cosa el corazón es muy sensible y se enfada cuando dejamos de escucharlo, yo no me había dado cuenta hasta hace poco… y ya solo me faltaba esto! Mi propio corazón enfadado conmigo misma! 

Quien dice corazón dice nuestro “Sanador interno” de Stan Groff, nuestro “Asistente interior” de Norberto Levy, “La voz de la conciencia” de Pepito Grillo… en fin, se puede llamar de muchas formas y todas quieren decir lo mismo, que nos escuchemos, que nuestro interior es sabio, que sabemos lo que nos conviene, que nadie mejor que nosotros para decidir, para saber sobre nosotros… 

AH, IMPORTANTISIMO!!!!!!!! 

Para escucharnos necesitamos TIEMPO CON NOSOTROS MISMOS 

No dejarlo para otro día, acostumbrarnos a escucharnos un rato todos los días, a escuchar lo que sentimos a través de la meditación, un paseo, una ducha, un hobby, tumbados en el sofá, en la cama… cada uno puede encontrar su vía y el momento del día más propicio. 

No tener miedo de estar a solas con uno mismo, en nuestra agradable compañía, de parar y atendernos, de encontrarnos para conocernos. 

Y una vez nos estemos escuchando podéis pensar… ahora, qué es lo que tengo que escuchar? porque oiremos tal maraña de pensamientos como para montar varias telenovelas, yo un rato escucho a mi cabeza, le doy un tiempo y al cabo de unos minutos le digo delicadamente “basta” para pasar a sentirme y observarme internamente, un estado de relajación va inundando mi cuerpo y me encanta calibrar cómo me siento, si no realizo este ejercicio todos los días antes de levantarme es como si me faltara algo para afrontar el día que vendrá con lo que yo tengo programado más lo que el entorno tiene preparado para mí. Puedo parecer exagerada, pero a la noche antes de dormirme vuelvo a escucharme, necesito hacer un recorrido por mi día y dejarlo medianamente ordenado para poder dormir tranquila, en ese acto de introspección es cuando veo claramente las cosas que han pasado, lo que ha llamado mi atención, donde he metido la pata, lo que me ha hecho sentirme feliz, los asuntos que se han quedado sin resolver o sin aclarar con alguien… digamos que cada día intento no dejar todo el trabajo a mi inconsciente.

Y creo que en esto consiste la felicidad, para mí reside en conseguir al menos un poco de paz interior y no quiero que suene meloso ni esotérico porque no lo es, poder llegar a tocar un poquito de equilibrio entre nuestra mente, nuestro espíritu y nuestro corazón os aseguro que no tiene nada de esoterismos ni propósitos o pretensiones de querer conseguir algún tipo de iluminación espiritual, simplemente poder vivir en paz, respeto, cuidado y armonía con nosotros mismos y lo que nos rodea, para poder disfrutar, poder captar momentos como la cámara de un buen fotógrafo, sin el “angel´s kiss” delante de nuestra mirada y poder disfrutar de un paisaje, una sonrisa, unas palabras, la mirada de un niño, un gesto, unos amigos, nuestro trabajo… en el día a día, en nuestra rutina.

Esther Garrido

Imagen: by Georgia O,Keefe

12 de febrero de 2013

QUÉ NECESITAS, TRISTEZA?


Me han pedido que escriba sobre la felicidad y a pesar de ser una de nuestras emociones positivas más preciadas, no he podido hacerlo, me puse a escribir en momentos y días diferentes, lo he intentado cambiar, mejorar, he esperado, lo he leído y vuelto a leer… seguramente debido a encontrarme en una etapa de mi vida no muy feliz… el resultado ha sido un artículo que habla más de la tristeza que de la felicidad.

En realidad, tristeza y felicidad son las dos caras de una misma moneda, por lo que me pregunto: es la felicidad lo contrario de la tristeza o puede ser la ausencia de ésta? además detrás de la tristeza hay enfado así que también es fácil deducir que somos más felices cuando no estamos enfadados.
Continúa...

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